La materialidad de lo común: apuntes para una aproximación arqueológica a los comunales en el sur de Europa (I)

Este extracto forma parte do artigo «La materialidad de lo común: apuntes para una aproximación arqueológica a los comunales en el sur de Europa» escrito por Anna Maria Stagno e Carlos Tejerizo-García e que podedes ver completo nesta web: https://journals.openedition.org/mcv/15588

REIVINDICAR LA HISTORIA MATERIAL DE LOS COMUNALES

La pandemia de COVID de 2020 ha supuesto un auténtico revulsivo para todos los ámbitos de la sociedad, que incluyen el tradicional rol que jugaba el ámbito rural. Esta emergencia ha evidenciado, entre otras cuestiones, los riesgos asociados a la concentración de la población en los centros urbanos (promovida por las políticas públicas desde mediados del siglo xx) y está abriendo nuevos debates sobre nuevas formas de organización de los asentamientos en beneficio de un sistema de poblamiento más disperso, lo que abre nuevas posibilidades para las áreas rurales. Asimismo, esta situación de emergencia ha mostrado con más claridad las grandes diferencias entre los servicios sociales y asistenciales entre las áreas urbanas y rurales, dando nueva centralidad en el debate europeo a los temas de justicia territorial y de la necesidad de equilibrio entre centros y periferias. En palabras de S. Žižek: «There is no return to normal, the new «normal” will have to be constructed on the ruins of our old lives, or we will find ourselves in a new barbarism whose signs are already clearly discernible». Un punto de no retorno a partir del cual se están llevando a cabo reconsideraciones de gran calado, como la revaloración del mundo rural y de las economías de pequeña escala como una forma de combatir algunos de los peores efectos de la crisis sanitaria. Como apuntan tanto los organismos internacionales como la FAO o asociaciones como La Vía Campesina o el Movimiento sin Tierra de Brasil, ha sido precisamente en aquellos países y entornos donde prima la gestión colectiva de los espacios rurales los lugares en los que la crisis ha impactado de forma menos agresiva y donde se han podido activar respuestas colectivas de protección más efectivas; así, «son los sistemas campesinos de producción de alimentos los que están alimentando a la población y evitando la progresión generalizada del hambre durante esta pandemia». Una revalorización de la sostenibilidad del mundo rural sobre el que ya se ha venido llamando la atención en las últimas décadas, y que la COVID ha venido a apuntalar.

En este contexto, la gestión de los espacios comunales –en el sentido de los Common Pool Resources de E. Ostrom– y su análisis resultanpropuestas alternativas muy atractivas, como mostraría el éxito de algunas organizaciones y movimientos sociales (por ejemplo, iComunales o el ICCA Consortium). En las últimas décadas, estos espacios han ejercido un polo de atracción muy potente para distintas disciplinas a la hora no sólo de entender mejor el mundo rural contemporáneo en un sentido amplio, sino también para plantear alternativas viables a las crisis económicas y medioambientales consustanciales a la «supermodernidad» y el antropoceno.

Aunque el estudio de los que hoy en día está bajo la categoría de commons tenga una larga historia, es indudable que, desde los trabajos de Elinor Ostrom y con la creciente importancia de las temáticas ambientales en las ciencias sociales y humanas, la investigación de los comunales y de la gestión colectiva de los recursos ambientales en sus diversas formas ha ido en aumento, siendo actualmente un tema de gran pujanza en el ámbito de la economía, de la sociología o de la historia documental. Así, desde el punto de vista de la economía, se ha demostrado la sostenibilidad de la gestión de los Common Pool Resources, del mismo modo que la historia social ha explorado las razones de este éxito. Por su parte, ciertos estudios históricos y, desde diferentes perspectivas, la antropología han mostrado la importancia de estos espacios en la preservación de las sociedades rurales y de su medio, mientras que los sociólogos han profundizado en las dinámicas de su progresiva desaparición a lo largo de la última centuria, en relación a las políticas agrarias liberales. Finalmente, cabe destacar el papel de la ecología histórica y de la geografía a la hora de investigar las externalidades positivas de la gestión colectiva en la preservación de los paisajes culturales, como su papel en los procesos históricos de biodiversificación.

Hay que resaltar también la labor de los historiadores a la hora de explorar la dimensión social, jurídica y económica de los comunales a partir del estudio de los conflictos y sus dinámicas (las actas de posesión, el papel de las instituciones centrales en relación a los actores locales, los diferentes intereses entre los grupos sociales, etc.). Sin embargo, esta línea de trabajo no ha explorado con igual grado de intensidad las evidencias materiales en el centro del conflicto, como son los recursos ambientales y las modalidades de su gestión, el papel que ambas tienen dentro de los pleitos, y el significado de los conflictos dentro de las mismas estrategias de gestión de los recursos. Igualmente, aunque existe una cierta tradición de análisis arqueológicos en los espacios de montaña, no será hasta la segunda década del 2000 cuando se han llevado los primeros estudios de la cultura material vinculados a los espacios comunales tanto en el norte como en el sur de Europa. Una prometedora vía de trabajo que se ha intensificado en los últimos años en varios contextos europeos.

En línea con esta perspectiva, el objetivo principal de este trabajo es reivindicar el papel de la historia material de los espacios comunales, tanto en la larga duración como en los estudios de los procesos específicos, en cuanto que aporte imprescindible para sacar a la luz las complejas relaciones entre paisajes de derechos y prácticas, así como para comprender los mecanismos mediante los cuales las formas de gestión compartida de los recursos ambientales se mantuvieron o se abandonaron. Para ello utilizaremos tres casos de estudio, situados en Italia, País Vasco y Galicia, a través de los cuales se discutirá cómo la arqueología puede investigar la doble naturaleza de la practicas de gestión de los recursos ambientales, consistente en hechos técnicos y hechos jurídicos simultáneamente, y desde allí identificar los cambios en los derechos de acceso a las tierras colectivas.

El trabajo se dividirá en cuatro partes. En la primera, se realizarán algunas consideraciones generales de tipo metodológico que enmarquen el tipo de aproximación a los casos de estudio, que serán brevemente presentados en la segunda parte. En un tercer apartado, se realizará una discusión general sobre los resultados así como de las potencialidades, y los límites, de una aproximación arqueológica y multidisciplinar a los espacios comunales. Finalmente, se presentarán unas conclusiones sobre los potenciales retos del estudio arqueológico de los comunales en diálogo con los presentes problemas a los que nos enfrentamos como sociedad.

Materiais da guerra civil e represión, unha necesaria presencia nos museos

(Texto escrito por Francisco Alonso Toucido, Tempos Arqueológos)

A arqueoloxía tradicional adoitou centrarse en época e contextos vinculados ao mundo romano ou prehistórico, deixando nun primeiro momento aos períodos medievais e postmedievais nun segundo plano. A existencia dun maior número de documentación escrita para estes momentos fixo que se considerara erroneamente a súa arqueoloxía como pouco necesaria. O que non se tiña en conta dentro destas premisas é que as fontes documentais adoitan ser parciais e contar con omisións ou mencións intencionadas que fan complexa a súa crítica e aproveitamentos históricos. Mentres que a arqueoloxía a través da materialidade presenta un rexistro difícil de manipular, chegando a aspectos non recollidos na documentación ademais de preservar os materiais arqueolóxicos para a posteridade a través do seu estudo e depósito nos museos.

Se o anteriormente exposto acontecía para cronoloxías modernas e medievais, no estudo da Idade Contemporánea dende perspectiva arqueolóxica, queda moito por andar. No caso da memoria democrática, a proximidade cronolóxica deste momento provocou que se estudase dende unha perspectiva xornalística ou das ciencias políticas nun inicio, pero por sorte as ciencias históricas, nun primeiro momento a historia documental e posteriormente a historia da materialidade, é dicir a arqueoloxía.

No caso concreto da escavación de fosas de vítimas da represión do golpe de estado e franquismo o traballo arqueolóxico debe ser se cabe máis exhaustivo que nunha escavación ao uso, posto que estase a documentar o escenario dun crime. A tarefa é inxente posto que se conta cun grande número de vítimas desta represión, en torno a 150.000 persoas, en escenarios variados, cunetas, campo santos, lugares aleatorios, etc, en toda a península ibérica. Ata o ano 2021 o estado non se comprometeu en serio coa tarefa de recuperación destas vítimas dun golpe de estado, perpetrado por representantes militares dese mesmo estado e dunha ditadura que foi identificada como o propio estado español, sendo por tanto responsabilidade do mesmo a recuperación e dignificación das vítimas.

Ante a inacción oficial a obriga moral da recuperación foi asumida por familiares dos represaliados e diferentes asociacións de memoria histórica que, en moitos casos, ante a premura necesaria debido a escaseza de medios e ante a paulatina morte dos familiares inmediatos dos represaliados fillos, fillas, netos e netas primaban a recuperación dos corpos fronte a documentación e estudo dos mesmos e o seu contexto. En moitos casos os materiais arqueolóxicos que se constataban nestas escavacións foron ou ben entregados ás propias familias dos represaliados ou ben desbotados ante a non recollida dos mesmos polos museos arqueolóxicos. Estas accións non teñen en conta que a materialidade que se documenta nestes contextos son elementos de evidencia directa da represión, cargados de importancia histórica e por tanto deberían ser preservados para a posteridade. Para tal feito compre a súa catalogación como patrimonio arqueolóxico e a súa entrega aos museos encargados de preservar os materiais do pasado. E máis tendo en conta a escasa presencia nos museos ibéricos de materiais expostos que evidencien a represión das dúas ditaduras da pel de toro. A presenza das evidencias da guerra civil e ditadura de maneira común nos museos sería un paso máis de cara á normalidade política que toda democracia precisa.

Hidacio, bispo de Chaves, e a etnicidade como política

Como xa vimos no post dedicado a Tácito, para entender o papel específico que xogou a etnicidade nos momentos finais do Imperio Romano é imprescindible contextualizar a información que sobre os pobos xermánicos nos dan os seus protagonistas. No caso de Tácito, como comentamos, a información que dá sobre estes pobos está moi determinada non só polos patróns clásicos da etnoloxía, sobre todo de Plinio o Vello, senón tamén pola intención de Tácito de enxalzar a chegada ao poder de Traxano tras o réxime despótico de Domiciano. Deste xeito, a visión de Tácito sobre, por exemplo, os suevos, é unha imaxe moi xenérica e estereotipada, moi relacionada cos lugares comúns da etnoloxía romana.

Porén, se hai un personaxe histórico que viviu directamente o contacto con estes pobos xermánicos e deixou testemuño escrito, ese é Hidacio, cuxo Cronicón, grazas ao traballo de César Candelas Colodrón, temos traducido ao galego. Sobre a figura histórica de Hidacio temos moi pouca información. Non se sabe exactamente cando naceu, pero se calcula que pode ser entre o 388 e o 400 nunha cidade da comarca da Alta Limia. Cando era neno, fixo unha importante viaxe a Terra Santa, onde debeu coñecer a personaxes centrais do momento, como San Xerome, que impactou moito na súa obra posterior. Grazas á súa posición política e social, moi posiblemente vinculada coa familia do emperador romano Teodosio, conseguiu chegar a ser bispo de Chaves. Neste momento histórico, os bispos gañan moito poder político sobre as comunidades locais, o que implicou que Hidacio ocupase un posto de relevancia no contexto político do noroeste. Así, nun momento caracterizado pola desintegración do Imperio Romano e a emerxencia do reino Suevo, Hidacio preséntase como un dos intermediarios e diplomáticos máis importantes entre as antigas aristocracias romanas e os novos axentes políticos suevos. Deste xeito, para entender tanto a figura de Hidacio como o relato do seu Cronicón, é fundamental contextualizalo cos seus intereses políticos e sociais. Como di César Candelas Colodrón: «Hidacio exercerá o seu poder como un home de clase. Esa consciencia de pertenza a un grupo social privilexiado e interesado na mudanza das circunstancias guiará os seus pasos nunha actuación cunha finalidade que non é outra que a salvagarda dos seus intereses e os dos seus».

Pouco se sabe da escrita efectiva do Cronicón, pero autores como Pablo Cruz Díaz pensan que a súa redacción debeu comezar xa avanzado o século V d.n.e. A derradeira entrada no Cronicón data de 468, ano no que debeu morrer o bispo de Chaves. O libro consigna os eventos máis importantes de cada ano, con especial incidencia ao que sucede na provincia de Gallaecia, onde vive o bispo. Como é evidente, o maior peso da obra é a descrición dos problemas políticos no noroeste coa entrada dos suevos, vándalos e alanos no ano 409 e a súa instalación no ano 411, e, posteriormente a emerxencia política do estado suevo. Unha das particularidades da obra é a importancia que lle dá Hidacio aos fenómenos e milagros naturais, o que foi lido como unha reminiscencia das crenzas pagás. Precisamente, a derradeira entrada no seu Cronicón di que:

A penas uns meses despois, preto o devandito municipio, caeu do ceo un determinado tipo de grans tan verdes coma a herba, con forma de lentella e moi amargos. E outras cousas asombrosas que serían moi longas de contar.

A comparación do tratamento dos suevos como pobo que fai Hidacio con outros autores como Tácito é interesante. Mentres que para Tácito xentes como os suevos son vistas desde a distancia e con vaguidade, para Tácito son xente moi presente e real. O obxectivo de Hidacio non é facer unha descrición etnolóxica sobre eles, senón describir o que considera son os males que estas xentes fan ao antiga orde establecida. A súa intención é deixar constancia dos avatares do seu tempo, sempre desde a mirada de alguén que ve perdida a virtude no presente fronte a un pasado romántico. É por iso que os suevos aparecen sobre todo na súa faceta militar, como axentes do caos e do mal. No Cronicón, os suevos basicamente provocan ataques e saqueos, desestabilizando a antiga orde imperial. Porén, Hidacio tamén presenta a importante faceta política dos suevos, elites militares que acaban por formar un poder político estable co que o mesmo Hidacio ten que negociar. Lonxe de ser unha etnia pechada, os suevos de Hidacio son un grupo de presión militar e política produto da fin do Imperio Romano en Occidente.

Os principios da estratigrafía de harris. A base científica da arqueoloxía

Neste blog non nos cansaremos de dicir e reivindicar a arqueoloxía como unha ciencia da Historia. A materialidade, isto é, todos os obxectos, espazos ou paisaxes utilizadas polas sociedades do pasado, permite que hoxe podamos achegarnos a estas e comprendelas mellor. Ata hai ben pouco, e aínda hoxe, moita xente entende a arqueoloxía de xeito subalterno, como unha disciplina auxiliar da verdadeira historia, aquela que se fai cos documentos. Porén, desde os anos 50, as especialistas en arqueoloxía reivindicaron a súa capacidade para lograr coñecementos autónomos, á marxe da documentación escrita. Isto foi posible grazas a dúas ferramentas esenciais para facer da arqueoloxía unha ciencia con personalidade propia: o carbono 14 (do que xa falaremos noutro post) e os principios da estratigrafía. Hoxe tentaremos explicar a segunda.

Realmente a estratigrafía é un método que provén da xeoloxía e baséase na idea lóxica de que un estrato, ou nivel de terra, que está por debaixo doutro necesariamente ten que ser máis antigo. Isto, que parece unha parvada, foi esencial para poder determinar a lonxevidade real do planeta Terra, e poñer en cuestión o relato bíblico mediante o estudo dos fósiles atopados nestes estratos. Porén, non foi ata moito despois destes primeiros achados que a arqueoloxía entende a potencialidade do uso da estratigrafía para traballar coa materialidade. Desde os inicios do século XX este método foi utilizado na arqueoloxía, ata que, en 1973, o arqueólogo británico Edward C. Harris sistematizou o seu uso no libro «Principios da estratigrafía arqueolóxica». Neste libro, Harris sintetizou os principios da estratigrafía en catro leis.

Exemplo de Harris Matrix

A primeira destas leis chámase a «lei de superposición», e é básicamente unha copia do principio xeolóxico de que un estrato por debaixo doutro é máis antigo. Isto, por básico, é moi importante, xa que permite facer secuencias relativas nos xacementos. O que é interesante desta lei é que inclúe non só os estratos, senón tamén os materiais que hai neles. Así, todos os materiais que están nun estrato por debaixo daqueles que están noutro son, necesariamente, máis antigos.

A segunda lei definida por Harris chámase a «lei da horizontalidade orixinal». Esta lei di que, se non hai nada que interfiera na deposición dun estrato, este o fará horizontalmente ou, no seu caso, adaptándose aos estratos anteriores. Isto implica que cando escavamos e atopamos un estrato inclinado é porque se adapta ao que ten debaixo. Un exemplo importante disto é cando hai un muro, xa que o estrato por riba se adapta e pode avisar da súa existencia.

A tercera lei é quizais a máis significativa para as escavacións arqueolóxicas. Esta lei chámase «lei da continuidade orixinal», e di que todo estrato, se está completo, disminuirá progresivamente polos seus lados ata rematar. Deste xeito, se atopamos un estrato que está interrompido, hai que explicalo. Por exemplo, se nun estrato algúen fixo un burato para poñer un muro, isto verase reflectido nese estrato, esportelado polo burato. Isto é moi útil para entender certos procesos que ocorren no xacemento, e axuda a seguir a escavación estratigraficamente en función das relacións entre os estratos.

Exemplo de Matrix Harris do xacemento e Valencia do Sil (Vilamartín de Valdeorras, Ourense)

Unha das achegas máis significativas do trabalo de Harris foi a coñecida como «matrix Harris». Esta é unha representación esquemática da secuencia estratigráfica do xacemento a través de colocar os distintos estratos documentados na súa secuencia relativa. Deste xeito, temos un resumo da historia dos xacementos a través das actividades que implican os distintos estratos. Estas matrices son a consecuencia lóxica da cuarta lei de Harris, que se chama «lei de sucesión estratigráfica», e que di que un estrato ocupa o seu lugar determinado na secuencia entre as que son máis modernas e as máis antigas. Aínda que pareza mentira, nestas matrices gastamos moitísimo tempo e esforzo, pero paga a pena pola axuda que ofrece para interpretar os xacementos.

Grazas á estratigrafía, a arqueoloxía pode ser unha ciencia, no sentido de que pode sacar coñecemento sobre as sociedades do pasado a través dos obxectos, paisaxes e estratos que nos deixaron.

«El año del wólfram» de Raúl Guerra Garrido

«Es wólfram», dijo el teniente. Eloy repitió la palabra, «¿wólfram?», recordaba eso y poco más, la escena fue demasiado rápida, si acaso otros dos momentos, cuando el semiembozado se abrió la gabardina como un exhibicionista, «bueno, si queréis saco el trabuco», en realidad una escopeta de cañones recortados, y cuando él empuñó la piedra ciego de ira. Así empezó lo del Seo.

La guerra del wolframio (1942-1953) no ha sido un tema excesivamente recurrente en la literatura española. De hecho, salvo contadas excepciones (incluida la reciente novela O exército de fume de Manuel Gago), se podría decir que «El año del wolfram» de Raúl Guerra Garrido es la única novela que ha tratado directamente este conflicto. Publicada en 1984 y ganadora del Premio Planeta de ese año, esta novela supuso la consolidación del escritor madrileño (pero de espíritu berciano) tras publicar Lectura insólita del Capital, ganadora en 1976 del Premio Nadal. Dos novelas que ya se han convertido en clásicos de la literatura contemporánea en lengua castellana.

Mapa con la distribución mundial de wolfram

La novela traza las historias de varios personajes que se ven involucrados en el conflicto sobre el wólfram en la primavera de 1945, en los últimos estertores de la Segunda Guerra Mundial, momento en el que, si bien no fue el más agudo de la guerra del wolframio, supuso un período de gran movimiento en las montañas del noroeste peninsular. Personajes de gran realismo que incluyen a José Expósito, un combatiente de la Guerra Civil que se escapa de un destacamento penal franquista y regresa a su tierra para probar suerte en la búsqueda del wolframio; o a Ángel Sernández, un boticario de Ponferrada, tío adoptivo de José que, tras una inteligencia desmedida, esconde un pasado lleno de secretos oscuros; o William White, un trasunto del espía escocés Alexander Easton, cuya misión es comprar todo el wolfram posible. Personajes que transitan en un contexto de posguerra en el que también se desarrollo otro conflicto, el de la guerrilla antifranquista, sin el cual no se podría entender la guerra del wolframio.

Uno de los aspectos mejor logrados de la novela es sin duda la ambientación desoladora de posguerra civil. Un clima de violencia física y psicológica en el que toda la sociedad se ve envuelta. Y en este ambiente de desesperación y caos, la guerra del wolframio se convierte en una esperanza desesperada que canaliza toda esta frustración; una posibilidad cierta para salir de la pobreza y de la violencia. Así, en el clímax de esta guerra del wolframio, en el momento en el que todas las partes involucradas en la Segunda Guerra Mundial se lanzaron a comprar el preciado mineral, elevando los precios a límites insospechados. La Peña del Seo se convirtió de esta forma en el centro del mundo conocido:

La peña pasó de una soledad lunar al trajín de un hormiguero, hasta por la noche las luces de carburos y linternas no cesaban en sus guiños, como si la Santa Compaña también se hubiera decidido a participar en la faena, donde los hombres picaban, los niños hacían el rebusco, y en los dobles restos áridos resultantes las mujeres ensayaban el lavado con palangana, siempre quedaban sobre el latón granos opacos, negros, pesados, más rentables que el jornal a que por otra parte no tenían acceso.

Zona de la Picota (Casaio). Campamentos de estraperlistas o rebuscadores.

Así, José Expósito y su compañero de viajes, Jovino, un violento ex-militar, marchan a las peñas del Seo para seguir el rastro del wolfram, perseguidos por una mafia local, «Los del Gas», que tratan de monopolizar la extracción ilegal del mineral. Siguiendo la pista de una leyenda contada por la abuela de José relativa a tres cofres, marchan hacia las peligrosas montañas arriesgando su vida, porque la posibilidad de morir es más atractiva que enfrentarse al mundo de la posguerra. El año del wólfram supone así un retrato muy realista, pero al mismo tiempo muy profundo, de una sociedad desmantelada que pugna por resurgir de un trauma mediante la violencia.

Como ya comentaremos en otros posts, esta novela supone también un retrato muy acertado desde el punto de vista arqueológico. Gracias a nuestros trabajos en el entorno de Casaio hemos podido profundizar en este mundo de violencia vinculado al wolframio. Por el momento, dejamos una última referencia de la novela que habla sobre la mina de Valborraz, uno de los ejes centrales de nuestro proyecto como también lo es de la novela de Guerra Garrido. Como se puede leer en la novela:

Las minas de los alemanes estaban por encima del pueblo de Casayo. En el único edificio de piedra y con luz eléctrica, oficina, depósito de mineral y taller de reparaciones, en la mesa de su breve despacho, Helmut Monssen meditaba geopolíticamente, las minas están en casa de Dios, dicen los nativos, y es en lo único que aciertan.

«Ven y mira», la Segunda Guerra Mundial en el cine tardosoviético

La Segunda Guerra Mundial fue un episodio muy traumático para el continente euroasiático. Millones de muertos, ciudades devastadas y una población rural que tuvo que sobrevivir malamente durante años tras un conflicto que dejó arrasados los campos. Un período de gran violencia seguido de otro también violento, si bien desde coordenadas distintas, como bien demostró Keith Lowe en su maravilloso estudio que reseñamos en este blog hace un tiempo. Episodios traumáticos pero que también supusieron un momento de reivindicación para muchas de las naciones que participaron en ella. Un ejemplo sería Francia, en la que la figura de Charles de Gaulle se identificó rápidamente -y quizá también exageradamente- con la liberación del país galo del yugo de los nazis. Pero sin duda, el país que más reivindicó, y con razón, su papel en la Segunda Guerra Mundial fue la Unión Soviética. No en vano llamaron a este conflicto la «Gran Guerra Patriótica». Si bien la URSS fue el país más castigado por la Segunda Guerra Mundial, sólo comparable a la propia Alemania o a Polonia, su victoria sobre el nazismo sirvió para la consolidación de su identidad y de su estrategia geopolítica a nivel mundial. Celebraciones, conmemoraciones y memoriales son testigos ubicuos de esto.

En el 40 aniversario de la victoria en la Gran Guerra Patriótica, el estado soviético quería financiar una película que conmemorase el evento. Las productoras Mosfilm y Belarusfilm contrataron al director Elem Klímov quien, junto a Alés Adamóvich, escribieron un guion que finalmente sería Idzi i hlyadzi; Ven y mira (también traducida como Masacre: ven y mira), película que fue estrenada recientemente en la plataforma Filmin. Estrenada en 1985, la película relata las andanzas de un pequeño campesino de Bielorrusia, Flyora Gaishun, que ante la ocupación nazi del país decide unirse a los partisanos comandamos por el mítico guerrillero Kosach. Tras pasar un tiempo de entrenamiento, Flyora desea entrar en combate, pero Kosach le impide marchar a una operación de ataque. En su vuelta al campamento, es atacado por las fuerzas alemanas, por lo que decide volver a su aldea natal, descubriendo que su familia ha sido asesinada y que el resto se ha refugiado en una isla en medio de un pantano. Un pequeño grupo, Flyora entre ellos, decide ir a buscar comida -acompañados de un monigote de Hitler hecho con una calavera humana real-. De nuevo, son atacados por las fuerzas nazis y Flyora se ve envuelto en la destrucción de una aldea. Una terrible masacre que incluyó la quema de todos los habitantes dentro de la iglesia del pueblo.

Ven y Mira está basada en hechos históricos reales. La ocupación nazi de Bielorrusia fue especialmente sangrienta, que incluyó la destrucción y quema de centenas de aldeas y el asesinato de miles de campesinos bielorrusos. De hecho, los eventos principales de la película están basados en la masacre de Khatyn -no confundir con la masacre de oficiales polacos de Katyn-, una aldea que fue reducida a cenizas el 22 de marzo de 1943 por el 118º batallón nazi, compuesto fundamentalmente por colaboradores ucranianos. de 156 habitantes, únicamente ocho sobrevivieron. El objetivo de la película era retratar de forma cruda, real y sin tintes épicos la crueldad de la guerra. En palabras del director:

El 40 aniversario de la Gran Victoria se acercaba y la administración quería algo típico. Yo había estado leyendo y releyendo el libro Soy de la aldea quemada, que consistía en los relatos de primera mano de las personas que milagrosamente sobrevivieron a los horrores del genocidio fascista en Bielorrusia. Muchos de ellos todavía estaban vivos entonces y los bielorrusos lograron grabar algunos de sus recuerdos en una placa. Nunca olvidaré la cara y los ojos de un campesino y su recuerdo silencioso sobre cómo todo su pueblo había sido hacinado en una iglesia y cómo justo antes de que fueran a ser quemados, un oficial del Sonderkommando les ofreció: «Quien no tenga hijos se puede ir». Y él no pudo soportarlo; se fue y dejó atrás a su esposa y niños pequeños… O sobre cómo otro pueblo fue quemado: los adultos fueron conducidos a un granero, pero los niños se quedaron atrás. Y más tarde, los hombres borrachos fueron rodeados por perros pastores y dejaron que los perros destrozasen a los niños en pedazos.

Luego pensé: el mundo no sabe nada de Khatyn. Sí que conocen Katyn, sobre la masacre de los oficiales polacos que tuvo lugar allí. Pero ellos no saben nada de Bielorrusia, a pesar de que más de 600 aldeas fueron quemadas aquí […].

Entendí que sería una película muy brutal y, probablemente, la gente no sería capaz de verla. Hablé de esto con el coautor del guion, el escritor Alés Adamóvich, pero él respondió: «Pues que no la vean. Esto es algo que debemos dejar como legado, como evidencia de la guerra y como un alegato en favor de la paz».

La película fue polémica incluso dentro de la Unión Soviética. De hecho, el Comité Estatal de Cinematografía soviética detuvo la producción por no estar de acuerdo con el guion. La película era demasiado naturalista y poco comprometida con el pasado soviético. Sin embargo, se logró superar la censura y la película pudo ver la luz tal y como Klímov quería que fuera, convirtiéndose en un referente cinematográfico mundial. 1985 no eran los años 40 o 50 y la sociedad soviética ya no tenía la misma relación de identidad con respecto a su pasado. La Gran Guerra Patriótica ya no era ese episodio épico, sino una cruel realidad en la que millones de personas se dejaron la vida combatiendo el nazismo y otro tanto fue parte de los daños colaterales de esa guerra. Ven y mira no deja de ser una mirada heroica, pero cruel, de aquellos eventos, vistos desde el punto de vista de un niño que, incluso físicamente, se ve transformado por el horror de la guerra. Una obra maestra del cine.

A materialidade das estrelas: a arqueoloxía de Hollywood

Ata moi recentemente se entendía que a arqueoloxía só podía estudar castros preromanos, xacementos paleolíticos ou murallas medievais. Isto era o lóxico, se a arqueoloxía se dedicaba ao estudo dos monumentos das sociedades do pasado, alí onde os documentos non chegaban, entón só había posibilidade de escavar este tipo de sitios. Porén, nas últimas décadas xerouse unha importante reflexión sobre as capacidades analíticas da arqueoloxía que provocou a expansión dos campos de traballo desta disciplina. Unha das consecuencias máis interesantes deste reflexión foi definir a arqueoloxía como a disciplina que analizar a complexa relación que establecen as sociedades humanas cos obxectos. Desde este punto de vista, a arqueoloxía non quedaría reducida aos períodos máis afastados do presente, mais a calquera periodo incluído o presente mesmo.

A partir desta mudanza, xurdiron moitos estudos arqueolóxicos enfocados a analizar as materialidades máis actuais, o que se chamou a arqueoloxía do pasado contemporáneo. Estudos que procuraban coñecer mellor procesos como a imposición da modernidade ou os conflitos contemporáneos desde o punto de vista da arqueoloxía. Un espectacular exemplo deste tipo de estudos é o «Garbage project», iniciado en 1973 na cidade de Tucson (EEUU) polo arqueólogo William Rathje e cuxo obxectivo foi estudar os patróns do consumismo nas cidades modernas a través do estudo do lixo dun vertedoiro. Un incrible proxecto do que falaremos noutro post.

Neste caso falaremos doutro estudo saído desta tendencia da arqueoloxía do pasado contemporáneo. Trátase do libro «The Archaeology of Hollywood» publicado polo profesor Paul G. Bahn en 2014, e que resume a súa análise da cidade central do cine mundial desde un punto de vista arqueolóxico. O arqueólogo británico parte da hipótese de que existe unha auténtica «cultura de Hollywood» cunha materialidade moi específica que pode ser analizada. Máis aínda, desde a arqueoloxía pode demostrarse que, mesmo que a cultura castrexa, a cultura de auxe -a ideade de ouro de Hollywood- que foi voluntariamente obliterada polas «culturas» posteriores.

Construído sobre restos prehistóricos, Hollywood naceu dunha granxa familiar que despois foi comprada para instalar a meca do cine. En 1903 Hollywood converteuse oficialmente na «Cidade de Hollywood». Isto ocorreu nun momento no que a industria do cine nos Estados Unidos de América se encontraba en plena expansión, desde que foi patentado polos irmáns Louis e Auguste Lumière un 28 de Decembro de 1895. Pronto a cidade de Hollywood foi elixida polos grandes industriais do momento como centro de operacións para a «fábrica dos soños». A devastación da Primeira Guerra Mundial provocou que o centro da produción de cine mundial fose para América.

A enorme expansión que tivo a cidade nos anos 20 e 30 xerou unha materialidade moi particular que incluía os grandes estudos de produción, teatros con forma de pirámide exipcia ou os primeiros decorados monumentais, como aquel que simulaba a cidade de Babilonia na película «Intolerancia» de David W. Griffith. Decorados, estudios e teatros que, causado pola desidia posterior, son moitos actualmente aparcadoiros para coches. Outra materialidade moi interesante son as casas dos grandes artistas, como a de Charles Chaplin, que tamén foi o seu estudio de produción principal. Tamén os hoteis xogaron un papel moi relevante na configuración da cultura de Hollywood, sobre todo polas escabrosas historias e festas que tiñan lugar nestes edificios. E como as estrelas tamén morren, os cemiterios de Hollywood, como xacementos contemporáneos, atraen decenas de miles de visitantes na procura de tumbas como a de Rodolfo Valentino ou a de Marilyn Monroe.

O libro de Paul Bahn é un traballo sinxelo pero moi potente que mostra que a arqueoloxía é moi capaz de analizar incluso as sociedades máis recentes, aquelas que quizais, din moito máis sobre nós mesmos.

Tácito, a etnoloxía antiga e os suevos no século I d.n.e.

Un dos debates máis importantes que se desenvolveu nas últimas décadas no campo da historia e a arqueoloxía da Alta Idade Media é a cuestión das etnias. En resumo, este debate artéllase en torno á importancia e o papel que xogou a identidade étnica na constitución dos reinos pos-romanos. Aínda que hai moitas posicións ao redor deste debate, dúas son as que polarizaron as distintas achegas. A primeira di que a etnicidade é fundamental para comprender o desenvolvemento das sociedades desde a crise do século III no Imperio Romano en adiante. Deste xeito, as persoas e os grupos sociais estarían moi determinados pola etnia á que pertencería. A segunda posición defendería que a etnicidade é unha construción social e que se utilizaría en cada contexto histórico de xeito distinto. Unha posición intermedia, defendida por autores como Reinhard Wenskus ou Walter Pohl, diria que as etnias teñen un proceso de xurdimento, ou etnoxénese, que constitúe un nivel de identidade social e política fundamental no período de emerxencia dos reinos pos-romanos.

No caso da historia do noroeste peninsular, a emerxencia e consolidación do reino suevo está en estreita ligazón con estes debates sobre as etnias. Segundo Hidacio, suevos, vándalos e alanos entrarían na península ibérica no ano 409 e, tras unha posterior guerra contra os visigodos, aliados de Roma, só os primeiros sobrevivirían en solo hispano ata a súa conquista definitiva no ano 585. Neste ano, os suevos integraríanse na sociedade hispano-romana.

Mais, quen eran estes «suevos»? Quen eran estas persoas que entraron en Hispania no ano 409? Tradicionalmente, a historia ligou estes suevos do século V d.n.e. coas etnias do centro de Europa das que falaban os antigos etnógrafos romanos. Para analizar este complexo tema é preciso entender de que falaban estes etnógrafos e en que contexto o facían. Neste e nos seguintos posts faremos unha análise sobre a imaxe que dos suevos e das etnias antigas tiñan distintos autores de xeito que poidamos entender os acontecementos que tiveron lugar no século V d.n.e.

Tácito

Un dos autores máis influentes na construción da idea que temos dos suevos é Tácito e o seu libro «Germania». Tácito é un autor romano nacido no ano 56 d.n.e. probablemente na Galia Narbonense (Francia do surleste). A súa vida como escritor e como político (xa que foi cónsul) estivo moi determinada polo réxime despótico de Domiciano (81-96 d.n.e.) e a posteriori adopación de Traxano como emperador. A súa obra, e especialmente «Germania» pode entenderse como un posicionamiento pragmático fronte aos réximes autoritarios e á defensa dunha política romana expansiva. «Germania» foi publicada no ano 98, un ano despois da adopción de Traxano por Nerva e nun momento de guerra e expansión contra os bárbaros. Deste xeito, a obra é tanto un tratado de etnoloxía para coñecer mellor aos inimigos de Roma como unha defensa da política de Traxano. En tanto que tratado de etnoloxía, e segundo Greg Woolf, autor de Tale of the Barbarians, a «Germania» tiña moito que ver coas propias ansiedades da identidade romana do momento. Tratábase entón de un espello da civilización romana (a mirror of civilization) máis que un estudo en profundidade sobre as tribus xermánicas, que, de feito, coñecía fundamentalmente a través de fontes secundarias e entrevistas con soldados romanos.

Como toda obra de etnoloxía, basease nunha simplificación, feita para os lectores romanos, de pobos de configuración moi complexa e sobre os que Tácito tiña sobre todo datos indirectos fundamentalmente de Plinio o Vello ou Heródoto. Deste xeito, é importante ter en conta que no todo o dito por Tácito corresponde con toda a realidade. Porén, e ao mesmo tempo, todo o que di é un reflexo, aínda que sexa parcial, desta realidade.

Tácito menciona en varias ocasións aos «suevos», sobre todo no seu capítulo 38. Deles menciona que «non constitúen unha única nación» e que «están divididos en pobos cos seus propios nomes, aínda que reciben a nomeación xenérica de suevos». Entre estes suevos distingue varios tipos, como os semnones, os hermunduros, os naristos, os marcomanos e os cuados, entre outros. Xeográficamente os sitúa na parte leste e norte de Xermania, aínda que, como todo pobo desde o punto de vista romano, eran moi móbiles. Así, o que podemos interpretar é que o termo «suevo» designaba a moitos pobos e tribus distintas baixo unha caracterización xeográfica, a Suabia. En calquera caso, un termo moito máis xenérico e vago con respecto a outros autores posteriores, que designarían de xeito máis concreto a pobos e personas que xa non serían as xentes a conquistar, senón os conquistadores.

A produción cerámica en galicia entre a fin do imperio romano e a alta idade media (III): séculos VII-VIII d.n.e.

Unha versión estendida destas reflexións pode verse en: Tejerizo García, Carlos, Alonso Toucido, Francisco, y Torres Iglesias, Diego (2021): «Cerámicas del interior de Galicia desde el tardoimperio a la Alta Edad Media (s.V-X/XI d.n.e.): algunos casos de estudio» Pyrenae, 52, 2: pp. 149-185.

Xa comentabamos noutros posts a importancia da cerámica para as sociedades pre-industriais. Isto é, incluso, máis verdade no caso das sociedades labregas, tanto no pasado como no presente. Aínda que a modernidade e a industrialización provocaron a desaparición de moitas artesanías tradicionais, algunhas permaneceron ata hoxe, mostrando a súa importancia económica e simbólica para as sociedades labregas. Un exemplo é a olería tradicional da comuna chilena de Pilén, na rexión de Maule, no centro do país. Nesta comuna a olería é un dos piares económicos, mantido polas mulleres da comunidade. Unha lenda local conta que un día un labrego e a súa filla levaron os bois a beber auga. Alí o labrego deixou a filla cos animais, e esta viu como os camaróns construían a súa casa con lama, que apilaban coas súas pinzas. A nena, para imitar aos animais, colleu un pouco de barro e fixo unhas pequenas macetas, iniciando así a longa tradición de oleiras en Pilén.

Artesana de Pilén

Aínda que coas lóxicas diferenzas, hai que pensar que a produción cerámica xogaría papeis similares nas sociedades altomedievais en Galicia. De feito, as mudanzas máis significativas no rexistro cerámico pensamos que teñen que ver coa maios importancia que tiveron as sociedades de tipo campesiño tras a fin do Imperio Romano.

Como xa comentamos no anterior post, a característica máis salientable da cerámica do século VI d.n.e. é a progresiva maior cantidade de producións grises nos contextos. Ademais, o que se detecta é unha simplificación moi significativa das cadeas tecnolóxicas, sobre todo en comparación coas cerámicas típicas da fin do Imperio Romano. Tanto as formas como as decoracións son cada vez máis sinxelas, aínda que se conservan algunhas características que permiten diferenciar as producións de máis calidade, como as decoracións brunidas ou o uso de areas mellor depuradas. Ata mediados do século VI atopamos nos contextos as últimas imitacións de sigillata, que, como vimos, foron producións típicas desde a segunda métade do século V.

Debuxos cerámicos do xacemento de Casanova (Castromaior, Lugo)

Durante o século VII o que se observa é unha tendencia á intensificación nas características que xa vimos no século anterior. Nos contextos a importancia das cerámicas grises é cada vez maior. En contextos que podemos datar nestes momentos, como o de Casanova (Castromaior, Lugo) as producións grises son máis do 80% do total das cerámicas atopadas no sitio. Ademais, o tipo de formas documentadas son cada vez máis homoxéneas. A medida que avanza o século VII, e sobre todo no século VIII, son máis raras as cuncas e os pratos. Formalmente o máis común é atopar xerras é, maiormente, olas.

Outra característica importante dos conxuntos cerámicos deste momento é a ausencia case total de producións importadas, con especial mención ás ánforas. Como ben estudou Adolfo Fernández no contexto do porto de Vigo, a importación de produtos do Mediterráneo é cada vez menor, o que implica que a chegada de ánforas a Galicia desaparece progresivamente.

Proposta de seriación cerámica

Porén, a característica máis importante das producións cerámicas dos séculos VII e VIII, e que continuará practicamente ata o século XII, é a presenza, cada vez maior, de producións feitas mediante o uso do chamado «torno lento» ou «torneta», ou torno baixo. O torno baixo é un sistema de produción oleiro que consiste nunha pedra unida a outra mediante un pau que permite a rotación da pedra de enriba, onde se fai a cerámica. Isto implica rotacións da cerámica máis lentas, o que se observa moi ben cando temos a peza completa. Esta mudanza tecnolóxica é un dos elementos fundamentais da produción cerámica deste momento e que foi interpretada como unha consecuencia da redución das escalas económicas e a maior importancia das comunidades labregas, que asumen a produción da maior parte das cerámicas utilizadas nas aldeas.

Madres paralelas. La arqueoloxía como (contradictorio) pegamento

(Texto escrito por Carlos Tejerizo García). SPOILER ALERT

Aínda que estou moi lonxe da miña terra -se é que teño algunha terra, aínda que diría que Salamanca ou Casaio-, a estrea internacional de «Madres paralelas», de Pedro Almodóvar, permitiume dar vista por fin esta película. Unha película que para min, e para nós como Asociación Científica Sputnik Labrego, ten moito significado persoal. Dúas persoas do noso equipo, Alejandro Rodríguez Gutiérrez e Laura Martínez Panizo -e xunto a un grande especialista como é René Pacheco Vila-, tiveron a oportunidade de participar nesta produción como extras. Máis aínda, tiveron o privilexio de representar o papel dunha equipa de arqueoloxía nunha exhumación de represaliadas e represaliados da Guerra Civil. Podemos dicir que tampouco traballaron moito, porque máis que representar, simplemente tiveron que facer o que xa sabían, isto é, poñer en marcha a súa experiencia no campo da memoria histórica, restaurando a democracia e a xustiza ás vítimas do traumático episodio da nosa historia que foi a Guerra Civil e o Franquismo. É por isto que tiña un interese persoal moi especial nesta película. Cabe dicir, como anécdota, que Alex e Laura son moito máis disciplinadas e serias, aínda que igual de profesionais, baixo as ordes de Pedro Almodóvar. Supoño que xa sei que teño que facer no futuro.

A película conta a historia de Janis, interpretada por Penélope Cruz, unha fotógrafa que nunha sesión de fotos coñece a Arturo, un antropólogo forense que se presta a axudar a abrir a fosa común onde está o bisavó de Janis. Janis queda embarazada de Arturo, e durante o parto da súa filla coñece a Ana, unha rapaza que tamén dá a luz a unha nena, aínda que esta é produto dunha violación. As madres paralelas. Posteriormente, Janis descobre que as nenas foron intercambiadas, e que a filla de Ana morreu. A culpabilidade leva a Janis a estreitar as ligazóns con Ana, ata que finalmente confesa a verdade e Ana leva a nena, a súa verdadeira filla, con ela. Na última escena da película, Janis e toda a súa aldea contemplan a exhumación da fosa, onde unha muller recoñece o seu pai porque os arqueólogos atoparon o seu axóuxere, obxecto que o pai portou cando os falanxistas o levaron, primeiro, a cavar a súa propia tumba e, despois, cando lle pegaron o tiro de graza. Unha historia, ademais, baseada nun episodio real no que se exhumou unha muller que portaba o axóuxere da súa criatura cando foi asasinada.

Madres paralelas é, evidentemente, unha película sobre a maternidade e sobre as fortes ligazóns que as nais estabelecen coas súas fillas. Pero máis aínda, é unha película sobre a reparación daquelas ligazóns que quedaron truncadas. Existe un paralelismo evidente entre as dúas mulleres e a súa viaxe ao longo da maternidade. A filla que perdeu Ana, aquela de Janis, e o trauma que iso supón para a súa vida ten un reflexo na perdida paralela de Janis. Un viaxe que as dúas nais partillan e que teñen que aprender a resolver; vidas rotas que só mediante a empatía, a solidariedade e a bondade poden pegar e restaurar, aínda que a viaxe deixou as súas marcas, como quedan tamén nunha cerámica que se rompe e que tentamos restaurar. Porén, o paralelismo da película de Almodóvar é dobre. A restauración das ligazóns maternais das dúas protagonistas ten un reflexo na reparación que, como sociedade en pequeno, ten a aldea de Janis cando recupera os restos, e con eles a historia e a memoria perdida e rota, grazas ao traballo arqueolóxico. A arqueoloxía, como medio, e a capacidade das sociedades de confrontar as súas ligazóns mediante a exploración material do pasado, como fin, convértense na película do manchego o pegamento mediante o cal poden as madres paralelas -e a nosa sociedade- restaurar as feridas. Sempre mirando cara adiante, sen medo.

Malia que a película é moi poderosa na súa mensaxe, a súa recepción non deixa de ser contraditoria, precisamente por non ter sido extremadamente polémica. Se esta película fose estreada hai dez anos, non hai dúbida que tería sido moi contestada, como foi a película de Alejandro Amenábar Mientras dure la guerra no seu momento. Porén, a polémica que suscitou a película de Almodovar foi porque nun dos carteis promocionais saía un peito de muller cunha gota de leite. De tolos. Algo que non é bo está a pasar nas nosas sociedades. O feito de que Madres paralelas non abrira unha nova discusión, máis necesaria que nunca, sobre que facer coas vítimas da Guerra Civil que aínda quedan por recuperar, non sei se é unha normalidade positiva ou negativa. Sería positiva se realmente fose parte dunha aceptación social da necesidade desta reparación das ligazóns destas vítimas cos seus familiares e de nós como sociedade co noso pasado. Significaría que xa temos comprendido que é o seu. Porén, non parece que isto sexa así, e o medo a «abrir feridas» móstrase máis presente que nunca. Polo contrario, sería negativa se tomamos estas exhumacións como unha nova normalidade, algo que está aí e que temos que convivir con iso. Algo tan repetido que xa é ata cansado, como xa advertía o arqueólogo Alfredo González Ruibal. Asumir como normalidade que centos de milleiros de persoas sigan nas estradas, gabias e cemiterios diría moito da nosa sociedade, e por desgraza nada bo. Con todo, teño a esperanza de que isto non é así e que pouco a pouco estamos a gañar esta batalla, e asumir como necesidade social a reparación das vítimas mediante a xustiza e a verdade. Como Alex, Laura e toda o equipo arqueolóxico de Madres paralelas, seguiremos nisto.