Materializando a violencia da guerra do volframio nos montes de Casaio

Zona de Picota, co Teixadal de Casaio no fondo

Na preciosa novela de Raúl Guerra Garrido El año del wolfram, se presenta o seguinte diálogo entre José e o seu tío, don Ángel:

«-… Pero dime, ¿qué vas a hacer?, apenas haytrabajo en el pueblo, ¿tienes algún proyecto?

– Irme alwólfram.

– Ya. Debísuponerlo, es la fiebre, pero no sé si te conviene, a la peña sube lo peor de cada casa y con una pistola al cinto.

– Dicen que allí la gente gana el dinero a espuertas.

– Y se lo gasta, gastan dinero como si los billetes se fueran a pasar de moda. No sé si te conviene, es peligroso.»

Durante a chamada «guerra do volframio», a subida exponencial do prezo destemineral -utilizado, entre outros, para o armamento bélico- entre os anos 1942 e 1944 provocou unha reacción en cadea, lanzando a milleiros de persoas aos montes. O apelo deste mineral era moi forte nun contexto en que a fame estaba máis presente que as balas e tanques que combatían en Europa feitas co volframio. Familias enteiras que, como José, procuraron no ouro negro a solución aos difíciles momentos da posguerra civil. Xente como a nosa preciosa Graciana, entrevistada por nós no Barco de Valdeorras en 2018 e que tivo que ir ao monte coa súa familia:

Entrevistadora: ¿Por qué empezáis a ir al monte a buscar wólfram?

Graciana: ¿Por qué empezamos? ¿Por qué empezaríamos?

Entrevistadora: Cuéntamelo tú.

Graciana: Pa ganar dinero que no teníamos.

Estrutura escavada na Picota

Esta febre do volframio, de xeito moi similar ao episodio da febre do ouro do farwest americano, xerou un clima de violencia social en ocasións irrespirable. A fame é mala conselleira e provocaba disputas e pelexas polo control do territorio onde se atopaba o cobizado mineral. As armas, que xa tiveron o seu momento dourado durante a Guerra Civil, continuaron a formar parte da idiosincrasia destas sociedades marxinais no monte. Volvendo á novela de Guerra Garrido, nela descríbese unha destas asociacións espontáneas para a explotación do volframio: a «Brigada del Gas». Esta brigada, escribe Guerra Garrido:

«…venía a ser una sociedad cooperativa en la que participaban a partes iguales todos los vecinos de Oencia, el pueblo más próximo a la peña por la cara de poniente… A la izquierda el secretario chico, Pepín, el Gallego, le decíangallego porque no había nacido en la aldea sino en Calamocos… el chico tenía un nervio asesino, se limitóalrepiqueteo de sunavajacabritera de sietemuelles».

Unha navalla que sería utilizada en varias ocasións polo seu dono durante os encontros no monte, e no poucas veces feriu aos rapaces e rapazas que furaban os montes ata atopar a veta de seixo que podía conducir ao prezado volframio.

Durante o ano 2020, en plena «guerra do COVID», tivemos a oportunidade de escavar un chozo construído polos grupos de estraperlistas que se lanzaban cara ao monte na procura do volframio. Concretamente na zona de Casaio chamada a Picota, moi preta do coñecido Teixadal. Nesta zona pódense ver aínda as vetas de seixo onde estas persoas escarvaban para atopar o ouro negro. Herminia, a tía da nosa compañeira Laura, aínda lembra ir a esta zona na rebusca do volframio:

HERMINIA: Mira, cada vez que me acuerdo yo, dios. Y después, la Picota ya nada más. Íbamos a trabajar, cuando había, cuando había mineral menudo, íbamos pa lavarla.

LAURA: ¿Y en la Picota salía por fuera?

HERMINIA: No.

LAURA: ¿O había que picar, en la tierra?

HERMINIA: Iba así, iba así de chaflán, el filón entraba así, iba, no así hondo.

Navalla atopada no chozo de Picota

O chozo que escavamos contrasta moito coas casas dos traballadores das minas «oficiais». Chozos que son moi parecidos aos que puidemos escavar da guerrilla. Unha semellanza que non é casual, dado que ambos os dous son grupos temporais, de «cazadores-recolledores» poderiamos dicir, e por iso as súas construcións son precarias, aínda que prácticas para os labores que tiñan que facer. No chozo da Picota atopamos fogares, restos de comida e incluso mobiliario que mostra que, incluso nas condicións máis difíciles, o ser humano trata de conseguir a maior comodidade posible.

Herminia aínda lembra a inseguridade daqueles momentos. Podemos imaxinar que tamén había na zona da Picota unha «Brigada do Gas» que trataba, mediante a forza, obter o máximo proveito da actividade «para-legal» que era a procura do volframio. Un clima de violencia que tamén ten o seu reflexo material. Deste xeito, no chozo da Picota, atopamos un puñal de bastante calidade, como aquel que levaba Pepín na novela de Guerra Garrido. Unha testemuña muda da violencia e da inseguridade que foi o mundo de Herminia e de moita xente botada  aos montes pola febre do volframio. Un puñal que non sabemos se foi utilizado, pero que só a súa presenza sinala tempos nosen que o seu uso debía ser moi común. Unha materialización da violencia que fai visible a cara máis escura do noso pasado recente.

La materialidad de lo común: apuntes para una aproximación arqueológica a los comunales en el sur de Europa (I)

Este extracto forma parte do artigo «La materialidad de lo común: apuntes para una aproximación arqueológica a los comunales en el sur de Europa» escrito por Anna Maria Stagno e Carlos Tejerizo-García e que podedes ver completo nesta web: https://journals.openedition.org/mcv/15588

REIVINDICAR LA HISTORIA MATERIAL DE LOS COMUNALES

La pandemia de COVID de 2020 ha supuesto un auténtico revulsivo para todos los ámbitos de la sociedad, que incluyen el tradicional rol que jugaba el ámbito rural. Esta emergencia ha evidenciado, entre otras cuestiones, los riesgos asociados a la concentración de la población en los centros urbanos (promovida por las políticas públicas desde mediados del siglo xx) y está abriendo nuevos debates sobre nuevas formas de organización de los asentamientos en beneficio de un sistema de poblamiento más disperso, lo que abre nuevas posibilidades para las áreas rurales. Asimismo, esta situación de emergencia ha mostrado con más claridad las grandes diferencias entre los servicios sociales y asistenciales entre las áreas urbanas y rurales, dando nueva centralidad en el debate europeo a los temas de justicia territorial y de la necesidad de equilibrio entre centros y periferias. En palabras de S. Žižek: «There is no return to normal, the new «normal” will have to be constructed on the ruins of our old lives, or we will find ourselves in a new barbarism whose signs are already clearly discernible». Un punto de no retorno a partir del cual se están llevando a cabo reconsideraciones de gran calado, como la revaloración del mundo rural y de las economías de pequeña escala como una forma de combatir algunos de los peores efectos de la crisis sanitaria. Como apuntan tanto los organismos internacionales como la FAO o asociaciones como La Vía Campesina o el Movimiento sin Tierra de Brasil, ha sido precisamente en aquellos países y entornos donde prima la gestión colectiva de los espacios rurales los lugares en los que la crisis ha impactado de forma menos agresiva y donde se han podido activar respuestas colectivas de protección más efectivas; así, «son los sistemas campesinos de producción de alimentos los que están alimentando a la población y evitando la progresión generalizada del hambre durante esta pandemia». Una revalorización de la sostenibilidad del mundo rural sobre el que ya se ha venido llamando la atención en las últimas décadas, y que la COVID ha venido a apuntalar.

En este contexto, la gestión de los espacios comunales –en el sentido de los Common Pool Resources de E. Ostrom– y su análisis resultanpropuestas alternativas muy atractivas, como mostraría el éxito de algunas organizaciones y movimientos sociales (por ejemplo, iComunales o el ICCA Consortium). En las últimas décadas, estos espacios han ejercido un polo de atracción muy potente para distintas disciplinas a la hora no sólo de entender mejor el mundo rural contemporáneo en un sentido amplio, sino también para plantear alternativas viables a las crisis económicas y medioambientales consustanciales a la «supermodernidad» y el antropoceno.

Aunque el estudio de los que hoy en día está bajo la categoría de commons tenga una larga historia, es indudable que, desde los trabajos de Elinor Ostrom y con la creciente importancia de las temáticas ambientales en las ciencias sociales y humanas, la investigación de los comunales y de la gestión colectiva de los recursos ambientales en sus diversas formas ha ido en aumento, siendo actualmente un tema de gran pujanza en el ámbito de la economía, de la sociología o de la historia documental. Así, desde el punto de vista de la economía, se ha demostrado la sostenibilidad de la gestión de los Common Pool Resources, del mismo modo que la historia social ha explorado las razones de este éxito. Por su parte, ciertos estudios históricos y, desde diferentes perspectivas, la antropología han mostrado la importancia de estos espacios en la preservación de las sociedades rurales y de su medio, mientras que los sociólogos han profundizado en las dinámicas de su progresiva desaparición a lo largo de la última centuria, en relación a las políticas agrarias liberales. Finalmente, cabe destacar el papel de la ecología histórica y de la geografía a la hora de investigar las externalidades positivas de la gestión colectiva en la preservación de los paisajes culturales, como su papel en los procesos históricos de biodiversificación.

Hay que resaltar también la labor de los historiadores a la hora de explorar la dimensión social, jurídica y económica de los comunales a partir del estudio de los conflictos y sus dinámicas (las actas de posesión, el papel de las instituciones centrales en relación a los actores locales, los diferentes intereses entre los grupos sociales, etc.). Sin embargo, esta línea de trabajo no ha explorado con igual grado de intensidad las evidencias materiales en el centro del conflicto, como son los recursos ambientales y las modalidades de su gestión, el papel que ambas tienen dentro de los pleitos, y el significado de los conflictos dentro de las mismas estrategias de gestión de los recursos. Igualmente, aunque existe una cierta tradición de análisis arqueológicos en los espacios de montaña, no será hasta la segunda década del 2000 cuando se han llevado los primeros estudios de la cultura material vinculados a los espacios comunales tanto en el norte como en el sur de Europa. Una prometedora vía de trabajo que se ha intensificado en los últimos años en varios contextos europeos.

En línea con esta perspectiva, el objetivo principal de este trabajo es reivindicar el papel de la historia material de los espacios comunales, tanto en la larga duración como en los estudios de los procesos específicos, en cuanto que aporte imprescindible para sacar a la luz las complejas relaciones entre paisajes de derechos y prácticas, así como para comprender los mecanismos mediante los cuales las formas de gestión compartida de los recursos ambientales se mantuvieron o se abandonaron. Para ello utilizaremos tres casos de estudio, situados en Italia, País Vasco y Galicia, a través de los cuales se discutirá cómo la arqueología puede investigar la doble naturaleza de la practicas de gestión de los recursos ambientales, consistente en hechos técnicos y hechos jurídicos simultáneamente, y desde allí identificar los cambios en los derechos de acceso a las tierras colectivas.

El trabajo se dividirá en cuatro partes. En la primera, se realizarán algunas consideraciones generales de tipo metodológico que enmarquen el tipo de aproximación a los casos de estudio, que serán brevemente presentados en la segunda parte. En un tercer apartado, se realizará una discusión general sobre los resultados así como de las potencialidades, y los límites, de una aproximación arqueológica y multidisciplinar a los espacios comunales. Finalmente, se presentarán unas conclusiones sobre los potenciales retos del estudio arqueológico de los comunales en diálogo con los presentes problemas a los que nos enfrentamos como sociedad.

Materiais da guerra civil e represión, unha necesaria presencia nos museos

(Texto escrito por Francisco Alonso Toucido, Tempos Arqueológos)

A arqueoloxía tradicional adoitou centrarse en época e contextos vinculados ao mundo romano ou prehistórico, deixando nun primeiro momento aos períodos medievais e postmedievais nun segundo plano. A existencia dun maior número de documentación escrita para estes momentos fixo que se considerara erroneamente a súa arqueoloxía como pouco necesaria. O que non se tiña en conta dentro destas premisas é que as fontes documentais adoitan ser parciais e contar con omisións ou mencións intencionadas que fan complexa a súa crítica e aproveitamentos históricos. Mentres que a arqueoloxía a través da materialidade presenta un rexistro difícil de manipular, chegando a aspectos non recollidos na documentación ademais de preservar os materiais arqueolóxicos para a posteridade a través do seu estudo e depósito nos museos.

Se o anteriormente exposto acontecía para cronoloxías modernas e medievais, no estudo da Idade Contemporánea dende perspectiva arqueolóxica, queda moito por andar. No caso da memoria democrática, a proximidade cronolóxica deste momento provocou que se estudase dende unha perspectiva xornalística ou das ciencias políticas nun inicio, pero por sorte as ciencias históricas, nun primeiro momento a historia documental e posteriormente a historia da materialidade, é dicir a arqueoloxía.

No caso concreto da escavación de fosas de vítimas da represión do golpe de estado e franquismo o traballo arqueolóxico debe ser se cabe máis exhaustivo que nunha escavación ao uso, posto que estase a documentar o escenario dun crime. A tarefa é inxente posto que se conta cun grande número de vítimas desta represión, en torno a 150.000 persoas, en escenarios variados, cunetas, campo santos, lugares aleatorios, etc, en toda a península ibérica. Ata o ano 2021 o estado non se comprometeu en serio coa tarefa de recuperación destas vítimas dun golpe de estado, perpetrado por representantes militares dese mesmo estado e dunha ditadura que foi identificada como o propio estado español, sendo por tanto responsabilidade do mesmo a recuperación e dignificación das vítimas.

Ante a inacción oficial a obriga moral da recuperación foi asumida por familiares dos represaliados e diferentes asociacións de memoria histórica que, en moitos casos, ante a premura necesaria debido a escaseza de medios e ante a paulatina morte dos familiares inmediatos dos represaliados fillos, fillas, netos e netas primaban a recuperación dos corpos fronte a documentación e estudo dos mesmos e o seu contexto. En moitos casos os materiais arqueolóxicos que se constataban nestas escavacións foron ou ben entregados ás propias familias dos represaliados ou ben desbotados ante a non recollida dos mesmos polos museos arqueolóxicos. Estas accións non teñen en conta que a materialidade que se documenta nestes contextos son elementos de evidencia directa da represión, cargados de importancia histórica e por tanto deberían ser preservados para a posteridade. Para tal feito compre a súa catalogación como patrimonio arqueolóxico e a súa entrega aos museos encargados de preservar os materiais do pasado. E máis tendo en conta a escasa presencia nos museos ibéricos de materiais expostos que evidencien a represión das dúas ditaduras da pel de toro. A presenza das evidencias da guerra civil e ditadura de maneira común nos museos sería un paso máis de cara á normalidade política que toda democracia precisa.

Hidacio, bispo de Chaves, e a etnicidade como política

Como xa vimos no post dedicado a Tácito, para entender o papel específico que xogou a etnicidade nos momentos finais do Imperio Romano é imprescindible contextualizar a información que sobre os pobos xermánicos nos dan os seus protagonistas. No caso de Tácito, como comentamos, a información que dá sobre estes pobos está moi determinada non só polos patróns clásicos da etnoloxía, sobre todo de Plinio o Vello, senón tamén pola intención de Tácito de enxalzar a chegada ao poder de Traxano tras o réxime despótico de Domiciano. Deste xeito, a visión de Tácito sobre, por exemplo, os suevos, é unha imaxe moi xenérica e estereotipada, moi relacionada cos lugares comúns da etnoloxía romana.

Porén, se hai un personaxe histórico que viviu directamente o contacto con estes pobos xermánicos e deixou testemuño escrito, ese é Hidacio, cuxo Cronicón, grazas ao traballo de César Candelas Colodrón, temos traducido ao galego. Sobre a figura histórica de Hidacio temos moi pouca información. Non se sabe exactamente cando naceu, pero se calcula que pode ser entre o 388 e o 400 nunha cidade da comarca da Alta Limia. Cando era neno, fixo unha importante viaxe a Terra Santa, onde debeu coñecer a personaxes centrais do momento, como San Xerome, que impactou moito na súa obra posterior. Grazas á súa posición política e social, moi posiblemente vinculada coa familia do emperador romano Teodosio, conseguiu chegar a ser bispo de Chaves. Neste momento histórico, os bispos gañan moito poder político sobre as comunidades locais, o que implicou que Hidacio ocupase un posto de relevancia no contexto político do noroeste. Así, nun momento caracterizado pola desintegración do Imperio Romano e a emerxencia do reino Suevo, Hidacio preséntase como un dos intermediarios e diplomáticos máis importantes entre as antigas aristocracias romanas e os novos axentes políticos suevos. Deste xeito, para entender tanto a figura de Hidacio como o relato do seu Cronicón, é fundamental contextualizalo cos seus intereses políticos e sociais. Como di César Candelas Colodrón: «Hidacio exercerá o seu poder como un home de clase. Esa consciencia de pertenza a un grupo social privilexiado e interesado na mudanza das circunstancias guiará os seus pasos nunha actuación cunha finalidade que non é outra que a salvagarda dos seus intereses e os dos seus».

Pouco se sabe da escrita efectiva do Cronicón, pero autores como Pablo Cruz Díaz pensan que a súa redacción debeu comezar xa avanzado o século V d.n.e. A derradeira entrada no Cronicón data de 468, ano no que debeu morrer o bispo de Chaves. O libro consigna os eventos máis importantes de cada ano, con especial incidencia ao que sucede na provincia de Gallaecia, onde vive o bispo. Como é evidente, o maior peso da obra é a descrición dos problemas políticos no noroeste coa entrada dos suevos, vándalos e alanos no ano 409 e a súa instalación no ano 411, e, posteriormente a emerxencia política do estado suevo. Unha das particularidades da obra é a importancia que lle dá Hidacio aos fenómenos e milagros naturais, o que foi lido como unha reminiscencia das crenzas pagás. Precisamente, a derradeira entrada no seu Cronicón di que:

A penas uns meses despois, preto o devandito municipio, caeu do ceo un determinado tipo de grans tan verdes coma a herba, con forma de lentella e moi amargos. E outras cousas asombrosas que serían moi longas de contar.

A comparación do tratamento dos suevos como pobo que fai Hidacio con outros autores como Tácito é interesante. Mentres que para Tácito xentes como os suevos son vistas desde a distancia e con vaguidade, para Tácito son xente moi presente e real. O obxectivo de Hidacio non é facer unha descrición etnolóxica sobre eles, senón describir o que considera son os males que estas xentes fan ao antiga orde establecida. A súa intención é deixar constancia dos avatares do seu tempo, sempre desde a mirada de alguén que ve perdida a virtude no presente fronte a un pasado romántico. É por iso que os suevos aparecen sobre todo na súa faceta militar, como axentes do caos e do mal. No Cronicón, os suevos basicamente provocan ataques e saqueos, desestabilizando a antiga orde imperial. Porén, Hidacio tamén presenta a importante faceta política dos suevos, elites militares que acaban por formar un poder político estable co que o mesmo Hidacio ten que negociar. Lonxe de ser unha etnia pechada, os suevos de Hidacio son un grupo de presión militar e política produto da fin do Imperio Romano en Occidente.

A produción cerámica en galicia entre a fin do imperio romano e a alta idade media (III): séculos VII-VIII d.n.e.

Unha versión estendida destas reflexións pode verse en: Tejerizo García, Carlos, Alonso Toucido, Francisco, y Torres Iglesias, Diego (2021): «Cerámicas del interior de Galicia desde el tardoimperio a la Alta Edad Media (s.V-X/XI d.n.e.): algunos casos de estudio» Pyrenae, 52, 2: pp. 149-185.

Xa comentabamos noutros posts a importancia da cerámica para as sociedades pre-industriais. Isto é, incluso, máis verdade no caso das sociedades labregas, tanto no pasado como no presente. Aínda que a modernidade e a industrialización provocaron a desaparición de moitas artesanías tradicionais, algunhas permaneceron ata hoxe, mostrando a súa importancia económica e simbólica para as sociedades labregas. Un exemplo é a olería tradicional da comuna chilena de Pilén, na rexión de Maule, no centro do país. Nesta comuna a olería é un dos piares económicos, mantido polas mulleres da comunidade. Unha lenda local conta que un día un labrego e a súa filla levaron os bois a beber auga. Alí o labrego deixou a filla cos animais, e esta viu como os camaróns construían a súa casa con lama, que apilaban coas súas pinzas. A nena, para imitar aos animais, colleu un pouco de barro e fixo unhas pequenas macetas, iniciando así a longa tradición de oleiras en Pilén.

Artesana de Pilén

Aínda que coas lóxicas diferenzas, hai que pensar que a produción cerámica xogaría papeis similares nas sociedades altomedievais en Galicia. De feito, as mudanzas máis significativas no rexistro cerámico pensamos que teñen que ver coa maios importancia que tiveron as sociedades de tipo campesiño tras a fin do Imperio Romano.

Como xa comentamos no anterior post, a característica máis salientable da cerámica do século VI d.n.e. é a progresiva maior cantidade de producións grises nos contextos. Ademais, o que se detecta é unha simplificación moi significativa das cadeas tecnolóxicas, sobre todo en comparación coas cerámicas típicas da fin do Imperio Romano. Tanto as formas como as decoracións son cada vez máis sinxelas, aínda que se conservan algunhas características que permiten diferenciar as producións de máis calidade, como as decoracións brunidas ou o uso de areas mellor depuradas. Ata mediados do século VI atopamos nos contextos as últimas imitacións de sigillata, que, como vimos, foron producións típicas desde a segunda métade do século V.

Debuxos cerámicos do xacemento de Casanova (Castromaior, Lugo)

Durante o século VII o que se observa é unha tendencia á intensificación nas características que xa vimos no século anterior. Nos contextos a importancia das cerámicas grises é cada vez maior. En contextos que podemos datar nestes momentos, como o de Casanova (Castromaior, Lugo) as producións grises son máis do 80% do total das cerámicas atopadas no sitio. Ademais, o tipo de formas documentadas son cada vez máis homoxéneas. A medida que avanza o século VII, e sobre todo no século VIII, son máis raras as cuncas e os pratos. Formalmente o máis común é atopar xerras é, maiormente, olas.

Outra característica importante dos conxuntos cerámicos deste momento é a ausencia case total de producións importadas, con especial mención ás ánforas. Como ben estudou Adolfo Fernández no contexto do porto de Vigo, a importación de produtos do Mediterráneo é cada vez menor, o que implica que a chegada de ánforas a Galicia desaparece progresivamente.

Proposta de seriación cerámica

Porén, a característica máis importante das producións cerámicas dos séculos VII e VIII, e que continuará practicamente ata o século XII, é a presenza, cada vez maior, de producións feitas mediante o uso do chamado «torno lento» ou «torneta», ou torno baixo. O torno baixo é un sistema de produción oleiro que consiste nunha pedra unida a outra mediante un pau que permite a rotación da pedra de enriba, onde se fai a cerámica. Isto implica rotacións da cerámica máis lentas, o que se observa moi ben cando temos a peza completa. Esta mudanza tecnolóxica é un dos elementos fundamentais da produción cerámica deste momento e que foi interpretada como unha consecuencia da redución das escalas económicas e a maior importancia das comunidades labregas, que asumen a produción da maior parte das cerámicas utilizadas nas aldeas.

A utilización da paisaxe por parte da guerrilla

Non hai dúbida de que grazas á documentación escrita temos un coñecemento moi profundo sobre a guerrilla antifranquista no noroeste peninsular. Desde os anos 80, autores como Harmut Heine, Secundino Serrano ou Aurora Marco achegaron unha información crucial para a comprensión deste fenómeno político e social. Porén, e como xa defendemos noutros posts, só grazas a materialidade e ao seu estudo mediante a arqueoloxía podemos achegarnos a certos aspectos da guerrilla non visibles na documentación escrita. Aínda máis, se entendemos a arqueoloxía como a capacidade, tamén, de estudar a relación das sociedades coa paisaxe. Grazas aos nosos estudos podemos aprofundar moito nesta relación coa paisaxe no caso da guerrilla na contorna dos montes de Casaio. Sigue leyendo «A utilización da paisaxe por parte da guerrilla»

Na procura da Cidade da Selva, o último gran campamento dos maquis en Galicia

Artigo publicado en historiadegalicia.gal

O Piloto‘, fuxido tristemente famoso, morto pola Garda Civil, en Belesa”. Este foi o titular do Diario “El Progreso” o 11 de maio de 1965. Con O Piloto desaparecía o último dos maquis. Para as autoridades, fuxidos desalmados e violentos que había que denunciar, apresar e executar; para outros, lendas case míticas protectoras dos bosques e das comunidades locais. O Piloto formou parte dese grupo de mouros contemporáneos que, xunto con outros fuxidos de lenda como Foucellas, Rocesvinto, Girón ou Quico, fuxiron ao monte e organizáronse para loitar contra a imposición dun réxime que consideraban inxusto. A súa lenda foi grande en parte porque moitos deles formaban parte das comunidades locais. Eran campesiños, traballadores ou pastores que se uniron a unha loita de vida ou morte e resistiron ao seu destino. A súa historia, a súa arqueoloxía e a súa memoria é en gran medida unha tarefa pendente. Sigue leyendo «Na procura da Cidade da Selva, o último gran campamento dos maquis en Galicia»

Presentación

cropped-logocon-nombre.jpg

En novembro do ano 1957 a cadela Laika foi lanzada ao espazo un mes despois do satélite Sputnik 1, iniciando unha carreira que duraría máis de 30 anos entre os dous estados máis poderosos do mundo. Uns meses despois de que Laika tivera a honra de ser o primeiro ser vivo en orbitar arredor do noso planeta, os habitantes dunha aldea próxima a Salcedo (Lugo) realizaron a súa propia homenaxe á cadela espacial: Sigue leyendo «Presentación»