San Gil de Casaio. Entre la realidad y el mito

(Texto escrito por Gonzalo J. Escudero Manzano)

En Casayo se encuentra la ermita de san Gil, situada en el escarpado valle homónimo y a menos de 300 metros en línea recta de Pala de Cabras, donde se encuentran las pinturas esquemáticas. Acercarnos a la personalidad histórica de este personaje es harto complicado. El San Gil “original” fue un monje cenobita del siglo VI d.n.e. originario de Atenas que, tras vivir un tiempo en Marsella, se retiró a un bosque próximo al Ródano (que actualmente se llama “Bosque de San Gil”); allí el cenobita se alimentaba con la lecha de una cierva que, perseguida según la leyenda por el rey Childeberto, dio a parar a la cueva de San Gil. Sin embargo, este no es el San Gil que encontramos en Casaio. Las fuentes más antiguas que nos narran sobre su existencia y empresas son de los siglos XVI y XVII. Todas ellas repiten las mismas ideas y fueron redactadas por autores vinculados a la Iglesia.

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