Las voces silenciadas de los enlaces de la guerrilla: Concepción Bello y Gonzalo López

Continuamos nuestro camino hacia Casaio por la antigua N-120 deteniéndonos en Carucedo, donde ayer pasamos una tarde muy especial para nosotras. Allí conocimos a Maruja, Natalia y Beatriz, hija, nieta y biznieta de Gonzalo López Voces y Concepción Bello Prada, enlaces y guerrilleros de la Federación de Guerrillas de León-Galicia, detenidos, represaliados y, finalmente, emigrados. Con ellas visitamos su antigua casa, que hoy pertenece a una sobrina, donde pudimos escuchar una historia de vida marcada por la resistencia y la represión.

Concepción, nacida en 1903 en Carucedo, fue detenida el 7 de julio de 1945, trasladada a Ponferrada y de ahí a la prisión provincial de León, por formar parte de esa red de enlaces que ayuda a la organización guerrillera. A pesar de que el juez ordena su libertad definitiva el 1 de agosto del mismo año, hasta el 13 de septiembre no será liberada. La Guardia Civil quería saber el origen de 5000 pesetas que le fueron incautadas en su casa, provenientes de una venta de ganado que había hecho su marido unas semanas antes. No sabemos si ese dinero fue devuelto en algún momento a la familia, aunque tenemos constancia de que fue ingresado en el Banco de España.

    Maruja, Concepción y Gonzalo

Gonzalo, nacido en 1905, le apodaban “Policía de Acero” y era el responsable de toda la organización de ayuda a la Federación, el Servicio de Información Republicano (SIR). Persona de confianza de Marcelino Fernández Villanueva, Gafas, contacta con los guerrilleros desde 1940 y desarrolla su ayuda gracias a la facilidad que tiene para moverse debido a su trabajo como tratante de ganado. Será él quien traslade en su carro la máquina de escribir y la multicopista con la que se editaba “El Guerrillero” desde Santalla, ante la inminente caída de la casa de Pedro y Angustias, de la que os hablamos la semana pasada (ver página de facebook). Y así, el 5 de julio de 1945, mientras la Guardia Civil le esperaba en su casa para detenerle, Gonzalo se escapa al monte y se une a los grupos guerrilleros. Consigue hacer llegar un pequeño escrito a Concepción, probablemente en clave, para que otro miembro de la familia, Bautista, esconda la multicopista que seguía guardada en el desván de casa. Esa multicopista, junto con buena parte de la documentación de la Federación, fue enterrada en una huerta de Carucedo, junto a otro pozo, al que estamos siguiendo la pista y del que os mantendremos informadas.

Gonzalo no tardará muchos meses en ser sorprendido en su propia casa, al pie de la N-120. El día de Navidad de 1945, a las 7:30 de la mañana, Gonzalo es detenido en el mismo lugar donde ayer estuvimos con Maruja, escondido debajo de la cama. Apenas 150 metros separan su casa del Cuartel, pero consigue escaparse cuando es trasladado a través de unos maizales. La Guardia Civil le dispara y le alcanza en el muslo y vuelve a ser detenido. En sus declaraciones, relata el armamento que ha dejado en casa, pero al ir a recogerlo, no aparece… Concepción, las había arrojado al pozo del patio, al que después tuvo que bajar Bonifacio, un hermano de Gonzalo, para recogerlas y que el aparato policial franquista las requisara. Bonifacio, obligado a bajar al pozo, vivía enfrente del Cuartel de la Guardia Civil de Carucedo, apenas a 150 metros de Gonzalo y Concepción y junto a Pura, su mujer, también formaban parte de la red clandestina de apoyo a los guerrilleros.

Desde Carucedo, Gonzalo es trasladado a Ponferrada, al hoy Hospital de la Reina, y desde ahí, a León. Es ahí, en la prisión provincial y a la espera de “juicio”, donde Maruja, su hija pequeña, acude el 24 de septiembre, día de la Merced, a visitarle, a estar con él en el patio de la cárcel. Ahí, Maruja recuerda los enormes muros del edificio que hoy alberga el Archivo Histórico Provincial de León, donde la pasada semana se emocionaba al visitarlo después de tantos años. Finalmente, un consejo de Guerra condenará a Gonzalo a 8 años de prisión en junio de 1947 y en noviembre de ese mismo año es trasladado hacia la Colonia Penitenciaria del Dueso, en Santoña, Cantabria. Hasta 1953 no saldrá de prisión.

Carta de Gonzalo

Un año después de recobrar la libertad, la familia embarca en Vigo. Su destino, Argentina, donde vivía su amigo, Marcelino Fernández Villanueva, el Gafas, con el que se seguía comunicando durante todo este tiempo. Pero allí se enteran de que la frontera argentina está cerrada, por lo que deciden, casi en el momento, emigrar a Brasil, instalándose en Sao Paolo con Rogelio y Maruja, sus dos hijos y Bonifacio y Pura. En Latinoamérica la familia encontró trabajo apenas cuatro días después de su llegada, se integró, creció y allí siguen residiendo buena parte de sus miembros, incluidos Rogelio y Maruja. Gonzalo falleció en 1984 y nunca quiso volver a Carucedo. Tampoco pudo reencontrarse con su amigo Gafas. Concepción, que sí regresó en alguna ocasión, falleció a los 98 años.

Inmensamente agradecidas a Maruja, Natalia, Beatriz, Margot, Jesús, Genma, Teresa y Laura, que nos han ayudado en este proceso y nos han permitido conseguir toda esta información y esta experiencia inolvidable.

 

   Gonzalo, Concepción, Maruja e hijos

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